Dulce Retrato

noviembre 1, 2007 at 7:30 pm (General)

Julia es una niña malagradecida. Tiene los dientes más lindos que jamás se hayan visto y se la pasa comiendo caramelos macizos que explotan en su boca como “brujas”, como esos cuetes de pólvora tronadora.

Siempre mastica con la boca abierta y se ven revolverse los colores del dulce encuentro con la saliva que forman entonces una masa rosada que termina por chorrear espesa baba sobre su recién lavado vestido bordado en verde, y cuando se le pega en alguna muela la pasta chiclosa, la enorme embocadura recibe el constante rasgueo de alguno de sus dedos índices, y si no funciona, la niña no deja de cerrar y abrir la boca, como quien sonriendo castañea la completa dentadura.

La variedad de golosinas es interminable, entre los múltiples y artificiales sobrecitos, las manitas de Julia parecen bailar y sus agitados deditos pegajosos giran tratando de elegir el siguiente deleite para su paladar. Ya con la lengua morada, verde, azul, roja y amarilla lo demás carece de importancia, ella se ha convertido en una especie de obra de arte viviente que no puedes dejar de mirar.

Es una pieza de granulado polvillo acidito que la hace hacer muecas curiosas que le arrugan los ojitos, su entera carita se frunce hasta hacerla ver como una anciana de piel agrietada. Luego, parece un globito rosado a punto de estallar, ya que los bombones cubiertos de chocolate apenas caben en sus mejillas inmaduras y, tratando de engullirlos, refleja una angustiante situación poco agradable.

Una vez resuelto el dilema, Julia enchilada, echa fuego por las orejas y por las fosas nasales y llorando lagrimas espontáneas se mete a la boca la más grande goma de mascar y, así comienza el vaivén, como el de una balsa anclada en la marea del océano hasta hacer de su chicle una brillante burbuja que crece, crece y crece y que revienta en una trompetilla que escupe partículas elásticas semejantes a las alitas de mariposas fragmentadas como cuando revientan en el cristal de un auto en movimiento.

Batientes aún las partecitas coloridas, decoran toda la superficie de su retrato y es cuando Julia decide sonreír inocente ante tal bombazo de sabor. Cansada de mascar escupe el resto de la resina y de manera casi inmediata, ya chuperretea una paleta helada color fucsia. La grosella resbala armoniosa sobre su barbilla infantil y comienza a gotear el color rojo como si alguien le hubiese roto la trompa.

Ahora, la pequeña Julia de 6 años, parece una niña maltratada, golpeada y reprimida ya que sus ojos cerrados no tienen expresión, su boca semiabierta, rojiza y sin gesto alguno, la hacen ver como una niña mártir que sangra por los demás. Cada lengüetazo desgasta la superficie del hielo colorido y la boca de Julia comienza a verse cada vez más grande, más roja y sus labios ya hinchados por la gélida temperatura, inundan el ambiente de un beatífico y virginal sosiego: Julia parece un bellísimo ángel dormido, tiene la cabeza ligeramente caída de lado y su cabello castaño claro cae lacio sobre su hombro.

Su aspecto sereno hace sentir una tregua que ya venía siendo necesaria. Su respiración profunda, su cara chorreante, su vestido desarreglado, sus manitas pegajosas reposadas en su barriga inflada, ella sin movimiento, casi sin vida es la más bella y dulce imagen que se puede mirar.

Es una Niña Santa o Santa Niña a quien se le podría adjudicar energía divina. Es por eso Julia niña que te pido que sigas, sigue, sigue por favor atiborrándote de caramelos, de bombones, chocolates, chiclosas texturas y algodones de azúcar para que podamos vencernos ante tu gloriosa forma de hacernos sentir vivos.

Sigue devorándote la miel que te divierte y te hace olvidar los dentistas y las caries.

Sigue jugueteando con la elección del próximo empalago para volver a dormir exhausta y sucia, y así, dejar al espectador un dulce retrato lleno de las cosas que vamos perdiendo cuando nos hacemos adultos.

Ely Guerra.

Mi Guerra, un dibujo mal hecho, pero con mucho amor… Para que la pequeña Julia tuviera un rostro, te lo regalo, como tú me has regalado todo lo que haces. Espero te guste

Gracias….

Laura

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2 comentarios

  1. Cesar Flores said,

    Es un retrato excelente, le has dado un bello rostro a Julia. Sus ojos, son muy expresivos, brillan, tienen chispa. Su sonrisa, tambien tiene magia.

    Felicidades, saludos

  2. lauchak said,

    Gracias Cesar… Por tu comentario, no es el mejor dibujo del mundo, ni pretendo que lo sea. Se hace lo que puede, lo que esta en los posibles talentos que Dios nos dio. La pequeña Julia tiene una historia y esa historia increible escrita por Ely Guerra, ameritaba tener un rostro.

    Que bueno que te gusto, eso me inspira a seguir dibujando, a seguir creando como se pueda bien o mal hecho pero hacerlo.

    Un Saludos.

    Laura.

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