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septiembre 20, 2008 at 11:48 pm (Mis escritos) (, , , , , , , )

Besar tu voz sobre mi almohada. Sentir que el fuego
nos atrapaba. De dos
en dos, subir, sentir…
pedir, pedir…
eso y más nos permitía el tiempo, cuando todo era urgencia.
Eso éramos cuando no éramos
mas que nosotros, sin recurrir al arte, sin que importara la ciencia
de analizar
si estaba
bien o mal amarte
o si me amabas
Sin el calor innecesario de tanta tela
te dejabas y me dejabas
adorar tu piel desde mis años
y mi ansiedad,
sin esperar ningún permiso, sin rogar un “que se pueda”.
Sin pensar en nada, ni pensar en otros. Sin tener piedad,
sin hacerte daño,
sin que hubiera edad
por lamentar. Sin un suspiro,
sin temerle al frío. Sin palabras, sólo el río
que brotaba de mis labios
al conocerte. Sin detenerme,
sin detenerte.

Y como sabio
síntoma de la indecorosa obstinación regresar a cero
al recorrerte otra y otra vez con impaciente esmero,
desde mi octubre y hasta tu enero, (te decía)
“te amo con lo que tengo, con lo que puedo…”
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