La porra las saluda… en el 21K Nike Women’s 2015

abril 29, 2015 at 11:57 pm (correr, De vivir, Filosofando con los dedos, Mis escritos) (, , , , , , , , , , , )

Las he corrido, las he organizado, pero lamento mucho no haberme dado el permiso antes de vivir una carrera detrás de la valla, en los 3 casos las sensaciones son completamente diferentes y sin duda las tres me fascinan, así como en un estadio de fútbol se vive un partido totalmente diferente en la cancha y otro en las gradas, en las carreras pasa exactamente lo mismo.

Son casi tres años que corrí mi primer carrera y mi prioridad y centro de atención siempre había sido yo, así que se dio la oportunidad de dejar de serlo y poner más atención en todo lo que pasa a fuera, a dentro, en el aire, en el piso, de respirar de otra forma, de ver con otros ojos, de sentir con otra emoción; por ahí dicen que hay que darle más importancia a los detalles y eso me dedique a hacer el pasado Domingo  en el “Nike women’s half marathon México City 2015” y el resultado fue increíble, sobre todo lleno de aprendizaje, fue un mega shoot de energía, de buena vibra, de ánimo y de esperanza para mi alma corredora que se encuentra en stand by.

Levantarme temprano un Domingo para ir a una carrera ya era algo que extrañaba mucho. ¿Madrugar en Domingo para ir a correr? ¡Que hueva! –Dicen algunos-  pero ¿Levantarte, para ir a echar porras a alguien que ni siquiera es de tu familia? –No manches Laura, es de enfermos locos-. Más que tomarlo como insulto, solo sonrío y lo tomo como el más grande de los halagos, porque he llegado a la conclusión que sí, estoy loca y bendito Dios ya no tengo remedio; el ritual previo esta vez fue muy distinto, porque también viviría la carrera con mi persona favorita en el mundo, el que nunca se quejó por levantarlo temprano, jajaja, al contrario, estaba igual de emocionado. Mención y aplauso especial para él, es el mejor pacer del mundo, hasta para echar porras.

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Y así llegamos… Nos encontramos con Fer, pasamos por Fabi y Miriam, nos perdimos un poquito y llegamos a la esquina del ángel de la independencia, que ahí estaba, resguardando como siempre la avenida Reforma, vestido de gala con un azul que lo hace lucir radiante, majestuoso como siempre, feliz (creo yo) de poder admirar la belleza de miles de mujeres enfundadas en tenis y lycras; fotos, calentamiento del equipo GM, abrazos, fotos, de todo eso y más fue testigo el guardián de Reforma.

La marea rosa se comenzó a formar, como un huracán citadino, como un huracán contenido y apunto de arrojar toda su furia en forma de miles de zancadas, de miles de respiraciones aceleradas, de miles de corazones a punto de salirse del pecho, en miles de sonrisas, de gritos, RP’s rotos, de rp’s nuevos, de victorias, de aprendizaje (jamás fracasos), de nuevas medio maratonistas y sí… hasta de mentadas de madre ahí por el km 17-18 (¿díganme si miento?).

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Minutos antes de las 7:00am comenzaba el calentamiento y la emoción “in crescendo” como dicen los italianos, el himno nacional no se hizo esperar, un vídeo – audio muy emotivo que compartió Nike, del cual solo me grabe la última frase “Solas somos fuertes, pero juntas somos invencibles” y las miles de caritas con los ojos brillantes, muertas de emoción y nervios; como si supieran que del otro lado de la meta las esperaba (no una medalla entregada por un hombre guapo) sino una mejor versión de sí mismas, más completas, más libres, más fuertes, más plenas; dónde por fin se iban a dar cuenta (si era su primer medio) y recordarían (si era el segundo, o quinto, o décimo) que no hay imposibles, que los límites son un cuento barato que algún mediocre invento para justificarse, para recordar que si se cree algo, se desea y se trabaja, también se cumple. Me faltarían palabras suficientes que encajen con las descripición de cada una de esas 5000 miradas llenas de sueños, pero sin duda ver tanta mujer  junta, haciéndose notar y literal parando tráfico de una de las Ciudades más grades del mundo, es de las cosas más reconfortantes que puede haber en un país tan machista como tristemente es México.

Y arrancaron y yo, yo me llenaba de emoción, quería saltarme la valla y salir corriendo junto con ellas, pero solo me contuve a gritar ¡vamos! ¡Venga! ¡Con todo! cuando las casi 5000 mujeres pasaron frente a mí, solo una reacción tuvieron mis ojos y fue la de llorar, de emoción y sí aunque dije que no me iba a volver a quejar, también de frustración al preguntarme ¿Cuándo volveré a estar de aquél lado? Cerré los ojos, sacudí mis ideas y me dediqué mejor a disfrutar; ya habrá tiempo, carreras hay de sobra, ya no te dramatices, -me dije-.

Y así Fer, Matías y yo nos cruzamos la avenida, arriesgamos nuestra vida al colgarnos de una malla para verlas pasar por segunda vez y el grito de ánimo a las caras conocidas no se hizo esperar, algunas volteaban, otras sonreían, otras mandaban besos, y otras ni se enteraban por venir escuchando música (¡benditos audífonos!, respeto a los que escuchan música mientras corren, pero los invito a que vivan la carrera sin ellos, verán que es una cosa completamente maravillosa y diferente, hay muchas cosas de las cuales nos perdemos, pero la más importantes es que escuchas a tu cuerpo mejor música que esa no puede haber, tus latidos, tus pisadas, y con ello aprendes a conocerte mejor y por ende a correr mejor.)

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Ya que habían emprendido su camino fuimos por  provisiones a un oxxo,  para luego colocarnos de nuevo en el mejor punto para recibirlas como se debe, y así con un tiempo de 1:24:56 cruzaba la meta la primera, (Karina Pérez, ganadora también del Maratón CDMX 2010) con un paso envidiable y con casi 5 minutos, sí, 5 MINUTOS de ventaja del segundo lugar, más de 1km, admiración y envidia de la buena.

Y yo solo me puse a gritar, a gritar y a gritar, a las que conocía y a las que no conocía también, los nombres en los números ayudaban mucho, no es lo mismo escuchar un grito global que uno que lleve explicito tú nombre, había algunas que en la cara ya se les reflejaba el cansancio y es impresionante como con un solo grito de ¡Vamos (su nombre),ya llegaste, carajo!, sale el Usain Bolt que todos llevamos dentro (bueno, no tanto pero sí) y podemos cerrar con un super sprint y una sonrisa, de esas que no sabes de donde te salieron las fuerzas, algunas volteaban, agradecían con una sonrisa, con un grito, con un dedo pulgar arriba y seguían su camino hacia su propia victoria, me hubiera gustado saber qué era lo que pasaba por la mente de cada una de las corredoras después de haber corrido más de 20kms y apenas a unos metros de la meta, por lo regular a mí se me pone la mente en blanco y solo quiero cruzar.

Fueron muchas emociones encontradas y perdidas, pero sin duda lo que más emociono fue el abrazo de mi amiga Fabiola (mi pacer en distancias maratonianas) después de que cruzó la meta y que en ese abrazo me haya dicho. “Siempre dedicas kms y carreras, pero hoy esta y muchos de estos kms fueron por ti, para que te recuperes pronto, porque ya quiero que regreses a correr” y pues nada, la abrace fuerte y lo único que pude hacer fue llorar, ¡Gracias amiga! –le dije-, creo que no tiene un gramo de idea de lo que ese gesto significo para mí.

Amé ver caras nuevas, ver caras conocidas, volver a saludar a gente que hace mucho no venía y que siempre es un gusto saludar, pero amé más y agradecí en demasía los ánimos para volver a regresar a correr pronto, la buena vibra y los abrazos; ser mujer de por sí ya es un orgullo, que muchas de esas mujeres estén comprometidas con su propia vida y entreguen todo lo que son para beneficio de las demás es un regalo especial, pero saber que muchas de esas mujeres son tus amigas no tiene precio, como  la creadora de #SoyCorredora Sonia Chávez  que ha sido una pieza importante en mi vida runner y lo sabe, hay cosas que siempre voy a agradecer y una de ellas es que los kms me la hayan puesto en el camino, a mi guapísima Elena Aguilar que es referente en materia deportiva en Jalisco y que me ha dado cátedra de pasión al deporte, aparte de ser una tipaza.

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Ara Ruiz, Elena Aguilar, Sonia Chávez, #beberuner, su servidora y mi Fabi.

Sin duda la porra en las carreras, en los partidos de soccer, de americano o de cualquier deporte una pieza importante, nada sería lo mismo sin ellos, así que desde hoy mi admiración doble, porque soportan frío, porque soportan calor, porque soportan hasta hambre; por su emoción al ver pasar a sus familiares, por sus lágrimas de orgullo, el Domingo los vi y los viví de cerca, niños emocionados al ver pasar a sus mamás, esposos y novios orgullosos de sus parejas, el Domingo a una chica hasta le pidieron matrimonio terminando de cruzar la meta, y obviamente amigos al pie del cañón por sus amigos. 

Al final cerramos con un desayuno riquísimo en Fonda Garufa, la misión se había cumplido, divertirse, disfrutar, aprender, recordar; hay muchas cosas que le tengo que agradecer a la lesión y una de ellas es que estaba vez me haya dejado vivir una carrera siendo porra,  porque si no hubiera sido por ella, muy difícilmente hubiera sucedido.

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en Fonda Garufa

Gracias corredoras por atreverse a adoptar un nuevo estilo de vida apartir de los kms, gracias por amarse a sí mismas, gracias mujeres por demostrar que el sexo débil no existe, que es más débil aquél que no se atreve a vivir sus sueños, el que no se atreve a ir más allá, el que no se atreve a transcender. Gracias por inyectarle mucha buena vibra a estar corredora. Pero sobre todo GRACIAS por volverme a recordar que se vive como se corre, “un día a la vez y un kilómetro a la vez”.

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Y como dice Soda, “me verás volver (correr) por la ciudad de la furia” ❤

Laura Jiménez. 

@lauchak 

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