1er Carrera Princesas Run 10k 2012

agosto 21, 2012 at 2:48 pm (Mis escritos) (, , , , )

 

Después de cumplir el reto de mi primera carrera de 5km el 27 de Mayo en la Carrera Bonafont 2012 tomé la decisión con ayuda de mi amiga Lucía de inscribirnos a la 1er Carrera Princesas Run 10km que se realizaría el 5 de Agosto del 2012. Confieso que me moría de miedo.  Si con trabajos llegué a los 5km de Bonafont ¿cómo iba a lograr llegar a los 10km? Mi amada y odiada voz interior me dijo “pues corriendo”, Laura. Obviamente, corriendo, entrenando, dando todo lo que tengo. Y así emprendí el viaje a la nueva aventura llamada 10 kilometros. 

No sabía por dónde empezar. No soy ni profesional ni elite, soy principiante. ¿Con quién lo platico? ¿En quién me apoyo? ¿Cómo empiezo? Cuando decidí ingresar a los caminos del running me hice super fan de la revista Runners World México. Puedo decir que ha sido parte importante de mi inspiración por todas las GRANDES historias que ahí se conocen.

 Comencé a hojear y leer y a seguir hojeando y releyendo todas las revistas que había comprado y en la edición de Septiembre del 2011 me encontré con un plan de entrenamiento: “10km: Un nuevo reto”, y esa voz interior dentro de mí me dijo: “ahí tienes tu respuesta Lau, comienza con eso, sigue ese plan”.  No siempre le hago caso pero esta vez dije “ok, vamos  a hacerlo”. Tenía 8 semanas para entrenar y el plan constaba precisamente del mismo número de semanas. Completar los 10km en 8 semanas entrenando de 3 a 4 días… excelente reto.

 Confieso que más de la mitad de mi entrenamiento lo hice en la caminadora del gimnasio. Tengo que trabajar mucho más en mis rutas al aire libre, existen un par de increíbles opciones en mi municipio (Cuautitlán Izcalli). Prometo escribir sobre ellas.

 Alterné gym, correr en la caminadora y correr en un parque cerca de mi casa. Yo misma puse mi rutina en el gimnasio ya que estoy por certificarme como entrenadora personal  y buscando información en internet más algunos consejos de amigos iba armando mi dieta. Me sentí excelente, así que no estuvo nada mal. 

Así pasaron las 8 semanas unas mejores que otras, unas más rápidas, unas más cansadas, unas donde plano decía “ya, ahí muere”, pero en esos momentos mi voz interior me decía, “ahhh noo! Ahora lo terminas, recuerda Laura, siempre que  dejaste algo incompleto te arrepentiste”. Otra vez tuvo razón y dije “ok, terminémoslo”. Además hay un persona que todos los días me inspira y me llena de vida y de energía, mi pequeño saltamontes, el amor de mi vida, la luz de mis ojos, mi hijo Matías con sus apenas 3 años sacude mi mundo como un tsunami, un día caminando por la puerta del gimnasio me dijo “Mamá yo quiero ir al gimnasio contigo. Para que mi amor? Para correr la carrera Bonafont como tú” Toooiinnnggg!!! Ahí me di cuenta que estaba haciendo las cosas bien, que mi hijo a sus 3 años se inspiraba en mi y quería hacer lo que el veía, correr, correr, correr.

 Una semana antes mi amiga Lucía me dijo que ya no correría la carrera por motivos de trabajo, me puse triste pero mi abuelita decía: “Primero la OBLIGACIÓN y luego la DIVERSIÓN” así que ni modo le dije, ya habrá más carreras.  Pero eso si, le dije que correría esa carrera por ella, que íbamos a ir juntas, que le iba a prestar mis piernas para que ella estuviera ahí presente.

 Y pues así llego el día de la entrega del paquete. Ahí el reto ya dejaba de ser un sueño y comenzaba a hacerse realidad. Fui por el mío por el de mi amiga. La entrega me gusto, los del staff también – ok no, omitan eso jaja-. Fue muy rápido, no había mucha gente. Abrí mi paquete y me gustaron los detallitos, la playera simple pero bonita. A muchas participantes no les gusto, pero yo no iba por una playera, yo iba por el reto que implicaba correr.

 La carrera se la dediqué a mi suegra que exactamente ese día cumplía un año de haber fallecido y esa dedicatoria quedó registrada en el muro de metas y sueños.

 Llegue a casa, comí con mis dos amores y luego tuvimos una tarde de esparcimiento. Sí, esparcidos en los sillones de la sala porque al otro día había que despertarse a las 5:00am para nuestro peregrinar desde Cuautitlán Izcalli hasta la Glorieta de las Cibeles. 

Salimos puntuales a las 6:00am ya estábamos rumbo a Insurgentes. Camión-metro-metrobus, nuestro medio de transporte -odiamos manejar en el DF-. El reloj daba las 7:30am cuando llegamos a la Glorieta y la energía y la buena vibra de cuatro mil mujeres ya se sentía, ya se respiraba, ya se vivía.

Mi cuerpo ya estaba invadido de tanta adrenalina que no encontraba mi bloque de arranque, tenía un color en mi número y otro en mi brazalete, hasta que por fin lo encontré, ya estaba casi lleno. Uno de los chicos del staff me dio mi respectiva coronita de princesa y me la puse. Era lo único que me faltaba para que mi outfit estuviera completo.  Estiré un poco, tomé mis respectivas fotos antes de comenzar, en el audio nos decían que en unos minutos se entonaría el Himno Nacional mexicano, momento en el cual me llené de emoción y se me enchinó cada centímetro de mi piel. Hasta grite cuando terminó para sacar esa emoción contenida.

 

10,9,8 y en el sonido se escuchó la canción (Sun is UP – de Inna) y todas las participantes comenzaron a bailar; 7,6,5 yo también bailaba pero para sacar el nervio; 4,3,2,1 Sono el disparo, volaron los globos y nosotras arrancábamos, en mi iPod se dejó escuchar  “Don’t Stop Me Now de Queen” esa canción es mi No.1 para comenzar a correr.

 Y así mi reto se volvía realidad, así mis piernas comenzaron a moverse, así mi corazón comenzó a latir más rápido, así mi respiración comenzó a agitarse. Estaba tan emocionada, con mi iPod a todo volumen, viendo pasar mujeres comprometidas con ellas mismas, que no me di cuenta que ya había llegado al segundo kilómetro. La ruta me gustó muchísimo, es una zona verdaderamente bonita y así fueron pasando los kilómetros. Una de las cosas que más me gustan de las carreras es la gente que sale de sus casa para animar, que te da dulces, te echa porras, así que decidí quitarme los audífonos, en ese momento me  llena más de energía eso que cualquier canción, total ahí no corro sola como cuando entreno.

 En el Kilómetro 7 las piernas me empezaron a pesar, y mi voz interna me decía “Orale, ya nada más faltan 3 km, no te vas a rajar ahorita, en la meta te esperan tus 2 amores”. Por cierto, Mariano y Matías me esperaban a unos metros de la meta, por que quería terminar la carrera de la mano de mi hijo, pero justo llegué al kilometro 9 pareció que me pusieron un cohete en la espalda y la adrenalina se me subió hasta la cabeza. Apreté el paso como si estuviera corriendo 100m planos, a lo lejos vi la meta y yo seguía apretando, y la gente me gritaba: “Bien! Cierra así, sigue, sigue… Dale al sprint!”, y yo más me emocionaba. “YA LLEGUE” gritaba. Bueno tanta fue la adrenalina que me olvidé que Matías iba a terminar la carrera conmigo =(.

 

Cruce la meta en 52 minutos con 45 segundos, tiempo de mi chip 54: con 8, tiempo oficial. Nada mal para mi primer carrera de 10km. En mi tiempo parcial de 5km le baje 4 minutos a mi tiempo de la Carrera Bonafont. ¡EXCELENTE!.

Mis piernas pesaban como nunca, por lo que pasé por mi paquete de recuperación y en seguida por mi medalla (que por cierto esta hermosisima y aparte está personalizada) y por la de mi amiga Lucia ya que así como se lo había prometido, terminé la carrera por ella (su chip estaba guardado en mi cangurera, así que también se registraron sus tiempos) y por supuesto también la organización de la carrera me entregó su medalla.

Ahora seguía el segundo reto, encontrar a mis amores entre tanta gente, y en eso me encontré a Sonia Chávez, editora de la revista RunnersWorld México si, esa que me proporcionó el plan de entrenamiento para esa carrera. ¿Coincidencia? No lo se, pero me emocioné y me acerqué a saludarla  y a pedirle una foto. Lindísima acepto aún cuando también había terminado de correr los 10km.

Por fin los encontré, y lo primero que hice fue decirles que me había ganado la adrenalina y que no pude pasar por Matías, “sí, me di cuenta” me dijo Mariano, “te vi a lo lejos y dije ‘viene super rápido no se va a parar’ y solo te tomé una foto”. Mi hermoso niño me dijo: “mamá corriste como el viento tiro al blanco”. Sus besos y abrazos de felicitación fueron mi mejor medalla, mi mejor premio.

 Y así fue, así terminé mi segundo reto en el running, así me volví a demostrar que si QUIERO-PUEDO, que con inspiración, motivación, ganas, constancia y paciencia hay grandes resultados. Ahora voy por más, mi próximo reto la 2da Carrera Starbucks también de 10km y en Diciembre si todos los planetas se alinean y Dios quiere el Medio Maratón del Pacífico en Mazatlan Sinaloa.

 A darle, para cada vez ser ¡MÁS ALTA, MÁS RAPIDA, MÁS FUERTE!

 Laura. 

 

 

 

 

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